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miércoles, 30 de agosto de 2017

Canon EOS 6D, un sensor completo para contestar a Nikon




La guerra entre Nikon y Canon nunca tendrá fin si siguen lanzando cámaras para darse la réplica la una a la otra
En la pequeña guerra que enfrenta a Canon y Nikon hay una fecha para el recuerdo: otoño de 2012. Fue el momento elegido por Nikon para presentar la D600, la que podía considerarse como la primera cámara réflex con sensor de "tamaño completo" (similar a un negativo de 35mm.) a un precio asequible.
Unas semanas después, Canon contraatacaba. Anunciaba la EOS 6D, una máquina ligera, compacta y con la misma filosofía; si eras un aficionado a la fotografía ya no era necesario hipotecar la casa para comprar una cámara con sensor de tamaño completo.
¿Por qué tanto revuelo con esto? Cualquier fotógrafo o aficionado a la fotografía dirá que el tamaño del sensor o incluso el dispositivo desde el que se dispara no importa. Que la lente y por supuesto el talento pesan más a la hora de obtener un buen resultado.
Y es verdad, pero conozco pocos fotógrafos que después de usar una cámara con sensor de tamaño completo hayan vuelto a uno de menor tamaño. Con más superficie de captura se consiguen imágenes con menos ruido en escenas poco iluminadas, generalmente tienen más resolución y ofrecen mejor control sobre la profundidad de campo.
La 6D de Canon se convirtió rápidamente en el santo grial de los aficionados a la fotografía. Incluido de un servidor. Fue mi primera cámara con sensor de tamaño completo tras una compra impulsiva, una de las pocas de las que no me he arrepentido después.
Lo que muchos no sospechábamos es que su siguiente paso evolutivo tardaría más de cinco años en llegar. Nikon y Canon han tratado durante los últimos años de mover a los compradores de estas primeras cámaras hacia su gama profesional -que es mucho más rentable- y solo recientemente han cambiado de estrategia debido a la presión de las compactas sin espejo con sensor del mismo tamaño.
Bien, el caso es que la sucesora de la 6D original, la Canon EOS 6D Mark II, ya está aquí. Por fin. He podido probarla durante una semana y me ha recordado por qué todavía existe un mercado para este tipo de cámaras réflex a pesar de que la oferta de cámaras sin espejo es cada vez más interesante.
En general, la sensación de disparar con la 6D Mark II recuerda bastante a la de su predecesora. Es ligera teniendo en cuenta que se trata de una réflex (765g) y su sensor de 26 megapíxeles produce imágenes sólidas, incluso en escenas con poca luz. No es tan rápida como una cámara profesional -6,5 fotografías por segundo- y tampoco tiene muchas de las funciones que suelen encontrarse en esos equipos, como la doble ranura de tarjetas de memoria, pero son sacrificios comprensibles teniendo en cuenta el tipo de público al que va dirigido.
El enfoque es muy bueno y lo suficientemente rápido, con 45 puntos de autoenfoque repartidos por el área de captura, aunque se echa en falta mejor cobertura en la periferia. A cambio funcionan a la perfección incluso en escenas con baja iluminación.
Hace tiempo que migré a una cámara de sensor de tamaño completo pero sin espejo, lo que quiere decir que me he acostumbrado a vivir pendiente siempre de la batería. En ese sentido, ha sido refrescante volver a disparar con una réflex, donde la autonomía no es un problema porque por lo general se dispara aprovechando el sistema de espejo y el visor -que en este caso tiene un 98% de cobertura-.
Pero tal vez lo mejor de esta nueva cámara sea la pantalla LCD. Canon ha apostado por una pantalla táctil y abatible que resulta increíblemente versátil a la hora de usar la 6D tanto en fotografía como en vídeo -aunque, como de costumbre, la empresa ha racaneado en la capacidad de grabación de vídeo, que se queda en 1080 en lugar de dar el salto a unos más que asequibles, desde el punto de vista técnico, 4k-.
Si me plantease volver a una cámara con espejo la 6D estaría sin duda entre las primeras opciones. No es barata -sólo el cuerpo cuesta 2.200 euros- pero es un buen equipo y su manejo resulta cómodo, en especial con la nueva pantalla abatible.
No es una cámara profesional, tampoco. Quienes estén esperando encontrarse una 5D de saldo sentirán que se queda corta en varios aspectos. Muchos fotógrafos, por ejemplo, se han quejado del rango dinámico del sensor, aunque en mi opinión es bastante bueno. La falta de una segunda ranura de tarjeta será para muchos será suficiente razón para olvidarse de ella.
El espíritu de la 6D original, no obstante, sigue aquí. Para el aficionado a la fotografía es un excelente primer paso en el mundo de los sensores de tamaño completo, aunque ahora hay muchísimas más opciones que hace cinco años.
Fuente
http://www.elmundo.es/tecnologia/2017/08/28/59a412f6e2704ebb3b8b46ad.html